En el programa del miércoles (14 de marzo) de La Vida Moderna (se puede buscar en YouTube, pero les aviso desde ya que es humor del que ofende, para que no haya sorpresas) en una conversación al inicio del programa salió la duda de qué vitamina contenían los arándanos y, la casualidad, estamos esta semana trabajando el tema de la composición de los alimentos, así que aprovechamos para  resolver un poco esta cuestión.Empezamos comentando lo obvio, no es tan sencillo conocer los nutrientes de los alimentos, como comentaron nuestros amigos en el programa, como deducirlo a partir del nombre del mismo:

[…] Contiene la vitamina C de arándano!!!

Aunque es bien cierto que la vitamina C justo recibe su nombre por estar presente en Cítricos, generalmente vamos a tener que mirar un poco más en el caso de los alimentos que compramos sin envase (para los envasados, hablaremos en breve del etiquetado, sirva como aperitivo esta entrada del blog de Aitor Sánchez).

Por supuesto, para saber qué contienen los arándanos y para qué se usan podemos recurrir a internet (ejemplo), así sabríamos que podemos emplear arándanos para tratar las infecciones de riñón, la demencia y un largo etcétera (sic). Es decir, según estos gurús de la alimentación, no hace falta que formemos a profesionales de la salud pudiendo formar hortelanos… Evidentemente, esta respuesta no deja de ser una caricatura (de mal gusto) de la realidad y nosotros tendremos que conseguir unos datos más fehacientes.

arándanos
Imagen libre obtenida de Pixabay

La solución más obvia es recurrir a unas tablas de composición de alimentos, en nuestro caso en clase usamos las de Olga Moreiras y colaboradores. En estas tablas, vamos a tener una descripción pormenorizada del contenido de los alimentos. No obstante, quizá los amigos de La Vida Moderna no tengan acceso a esta tabla concreta o a una tabla de este tipo… ¿Cómo solucionamos esto? Pues si realmente lo que queremos es que la población aprenda sobre alimentación, lo que hacemos es hacer este conocimiento público, es decir, podemos recurrir a una tabla de composición de alimentos pública para hacer esta consulta. Así por ejemplo en la base Base de datos española de composición de alimentos (BEDCA), más información aquí, nos muestran la siguiente información para los arándanos:

Arándano en BDECA
Ejemplo de alimento (arándanos) en BEDCA, obtenido a partir de http://www.bedca.net/bdpub/

Del mismo modo, podemos consultar también la composición del alimento y en el caso de las vitaminas contenidas en el arándano observamos:

Vitaminas  Valor Unidad
Vitamina A equivalentes de retinol de actividades de retinol y carotenoides 5.7 ug
Vitamina D 0 ug
Viamina E equivalentes de alfa tocoferol de actividades de vitámeros E 1.921 mg
Folato, total 10 ug
Equivalentes de niacina, totales 0.09 mg
Riboflavina 0.02 mg
Tiamina 0.02 mg
Vitamina B-12 0 ug
Vitamina B-6, Total 0.06 mg
Vitamina C (ácido ascórbico) 22 mg

Todo esto para concluir que al final Quequé tenía razón y tiene vitamina C (además de muchas otras cosas, claro). No obstante y ya que estamos aquí aprovechamos y nos fijamos en dos conceptos clave que aparecen en todas las tablas de composición de alimentos.

Empecemos con una pregunta básica, ¿esos 22 mg de vitamina C en cuánto arándano están? Es decir, ¿cuánto arándano tengo que comer para conseguir esos 22 mg? Toda la información que aparece en las tablas de composición viene referida a 100 gramos de porción comestible, es decir, necesitamos 100 gramos de arándanos “limpios” para conseguir ingerir (que no absorber, cuidado con esto) esta cantidad de vitamina C.

Pero, claro, nosotros no comemos 100 g de porción comestible normalmente, sino que vamos a la frutería, por ejemplo, y compramos medio kilo de arándanos, que pesan finalmente 515 g en la báscula y que en casa limpiaremos (quitamos “lo feo”). Así para cada alimento, las tablas de composición nos proporcionan un dato para calcular la porción comestible o parte comestible (en este caso las tablas nos dicen que es sólo 1% del total para los arándanos).

Veamos otro ejemplo más claro. Pensemos en un alimento que tenga más desperdicio, por ejemplo unas sardinas: vamos al pescadero y compramos 400 gramos de sardinas pero ¿nosotros nos comemos los 400 gramos? Salvo casos muy concretos, generalmente la cabeza, la cola y las raspas las descartaremos. Así, según la base de datos BEDCA, la porción comestible de las sardinas es de un 52%.

Por tanto, mediante una regla de tres sencilla podremos calcular la porción comestible de esos 400 gramos que compramos (son 208 gramos) y ahora buscar en la base de datos, por ejemplo, la cantidad de calcio que tienen:

Minerales  Valor Unidad
Calcio 43 mg

Por tanto, de aquellos 400 g de sardinas que compramos en el pescadero, hemos ingerido, según estos cálculos, 89,44 mg de calcio.

Para ir finalizando con este tema, podemos concluir que es razonable que la información se nos presente de esta forma tan analítica en vez de emplear un sistema más sencillo de entender. Por ejemplo, pensando en otras alternativas, si para la fruta la información viniera expresada en unidades tendríamos la duda de cómo de grande son por ejemplo las naranjas que se tomaron de base para hacer la tabla, es decir, necesitaríamos un dato del peso medio de una naranja… Por otro lado, este sistema tampoco nos ahorraría cálculos, por ejemplo no nos comemos una piña de una sentada (espero) con lo que tendríamos que calcular la parte proporcional de piña que nos comemos.

Anuncios